Verano
20–33 °C
Junio – Agosto
Más barato, clima exigente
VuelosBajo
HotelesBajo
TurismoMedio
ClimaCalor y humedad, lluvia en junio
Junio es el mes más barato del año. Hokkaido se mantiene fresco (20–25 °C). Agosto sube por Obon.
El verano japonés es intenso. Julio y agosto en Tokio y Osaka pueden superar los 35 °C con una humedad que hace que el calor se sienta mucho más. No es el mejor momento para quien no tolera el calor o para quienes planifican jornadas largas caminando. Dicho esto, el verano tiene ventajas claras si sabes aprovecharlas.
Junio: el mes más barato del año
Junio coincide con la temporada de lluvias (tsuyu), lo que aleja a muchos turistas y mantiene los precios bajos. Las lluvias suelen ser cortas e intermitentes, no todo el día. Si viajas con presupuesto ajustado y no te importa llevar paraguas, junio ofrece la mejor relación precio-experiencia del año. Los templos de Kioto cubiertos de hortensia en la lluvia tienen una belleza muy distinta a la del sakura.
Julio: calor y festivales
La temporada de lluvias acaba y comienza el calor más intenso. Pero julio también es el mes de los grandes festivales de verano (matsuri): el Gion Matsuri en Kioto, uno de los más famosos del país, dura todo el mes con su punto álgido el 17 de julio. Los festivales de fuegos artificiales (hanabi) se celebran por toda la costa y los ríos. Visualmente, es una de las épocas más especiales del año.
Hokkaido como alternativa al calor
Si viajas en verano pero no soportas el calor, Hokkaido es la solución. La isla más al norte de Japón mantiene temperaturas de 20–25 °C en julio y agosto mientras el resto del país se sofoca. Sapporo, Furano (campos de lavanda) y el Parque Nacional de Daisetsuzan son destinos excepcionales en verano, sin las masas que concentran Tokio o Kioto.
Obon (mediados de agosto): planifica bien
Del 13 al 16 de agosto, muchos japoneses regresan a sus ciudades de origen para el festival budista del Obon. Se producen grandes movimientos de población: los shinkansen y los hoteles en destinos costeros y rurales se llenan. En cambio, las grandes ciudades como Tokio pueden estar más tranquilas que de costumbre, ya que sus habitantes se marchan.