Si tienes tatuajes, es la duda más habitual antes de ir a un onsen: muchos baños japoneses no los admiten. Aquí tienes por qué y las tres opciones reales para bañarte igualmente.
Onsen y tatuajes: qué necesitas saber
Es la duda más frecuente de los viajeros, y con razón: muchos onsen prohíben la entrada a personas con tatuajes. El motivo es histórico y cultural. En Japón el tatuaje (irezumi) cargó durante siglos con una connotación negativa —llegó a usarse como castigo penal— y, sobre todo, quedó asociado a la yakuza, el crimen organizado. Por eso muchos baños lo vetan, aunque cada vez más establecimientos se están abriendo, especialmente con el aumento del turismo.
La política es, en la práctica, muy variable: depende del local. Si tienes tatuajes, estas son tus opciones reales:
- Parches o pegatinas cubre-tatuajes. Son tiras adhesivas de color piel que ocultan un tatuaje pequeño o mediano. Se venden en cadenas como Don Quijote y por internet. Funcionan bien para tatuajes discretos, no para piezas grandes.
- Reservar un baño privado (kashikiri). Al alquilar el onsen entero, la prohibición deja de importar: no hay otros bañistas. Es la vía más segura y cómoda si tu tatuaje es grande.
- Buscar onsen y sento "tattoo-friendly". Cada vez hay más establecimientos que admiten tatuajes abiertamente; existen directorios online que los recopilan. Los sento urbanos de la vieja escuela (en Tokio, Osaka u otras grandes ciudades) suelen ser más flexibles que los onsen tradicionales de ryokan.
