La idea de fondo: no molestar a los demas
Antes de memorizar reglas sueltas, conviene entender el hilo que las une. En Japon casi toda la etiqueta gira en torno a un concepto: el meiwaku, la molestia o el estorbo que causamos a quienes nos rodean. La idea es sencilla: en un pais donde mucha gente vive y se mueve en espacios muy compactos —trenes llenos, calles estrechas, restaurantes pequenos—, la convivencia funciona porque cada uno procura no incomodar a los demas.
De ahi nacen los rasgos que mas llaman la atencion al llegar: el silencio en el transporte, el orden de las colas, la limpieza de las calles aunque apenas haya papeleras. No son normas impuestas, sino un acuerdo tacito que se aprende desde la infancia y que sostiene la armonia colectiva, el wa. Si entiendes esto, casi todo lo demas se deduce solo: ante la duda, pregunatate si lo que vas a hacer puede molestar a alguien.